Nicaragua llegó a la octagésima primera Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas con una postura firme centrada en la paz, la armonía y el bienestar común. El Gobierno nicaragüense destacó la urgencia de avanzar hacia sociedades más justas, superando la pobreza extrema y fomentando la cooperación internacional.

Durante su intervención, el país reafirmó su derecho a vivir con seguridad y desarrollo solidario. Asimismo, las autoridades denunciaron las amenazas globales que representan el narcotráfico y el crimen organizado, calificándolos como formas de terrorismo que afectan a la comunidad humana.

En el ámbito internacional, la nación expresó su solidaridad con el pueblo de Cuba y respaldó el principio de una sola China. De igual manera, la delegación reiteró su apoyo a la lucha contra el fascismo y abogó por la estabilidad global junto a los países miembros de los BRICS.

Finalmente, el mensaje institucional cerró con un llamado a la unidad mundial para erradicar la miseria. Con estas propuestas, Nicaragua ratifica su compromiso histórico con la justicia, la fraternidad y el respeto mutuo entre las naciones.