Roberto Clemente el primer pelotero latinoamericano que hizo historia

Roberto Clemente, es el pelotero portorriqueño que su legado inspira. Es el primer latinoamericano que llegó al salón de la Fama en Grandes Ligas, también fue un gran líder y defendió los derechos de los beisbolistas, conquistó victorias para Los Piratas de Pittsburgh y se distinguió por su gran espirítu humanista.

Un 31 de diciembre de 1972 intentó traer ayuda a los nicaragüeses, tras el terremoto que sacudió Managua el 23 de diciembre de ese mismo año.
En su país natal Puerto Rico organizó un hablatón para recoger víveres y traerlos a los damnificados. Cuando la nave DC-7, con rumbo hacia Nicaragua,
despegó de San Juan Puerto Rico, a pocos metros de dejar la isla, el avión se precipitó al mar, donde murieron todos los tripulantes, entre estos Roberto Clemente.

El cuerpo del pelotero humanista nunca fue recuperado. La causa del siniestro pudo ser la sobrecarga. Días antes del accidente, Clemente estuvo por un mes en Nicaragua.

Estuvo entrenando al equipo de Puerto Rico, durante el Campeonato Mundial de Beísbol ‘Nicaragua Amiga’., donde se dieron cita más de un diez euipo de beísbol de distintoas países.

En ese momento Clemente no sólo se limitó a ser el entrenador del equipo, sino que estableció amistades, le gustó Nicaragua y el calzado artesanal de Granada

Cuando Clemente perdió la vida estaba en la cúspide de su carrera. Antes de llegar a tierra pinolera, ese mismo año, ya había conectado el hit número tres mil, con Los Piratas de Pittsburgh. Algo que no es fácil en grandes ligas.

Tambien ya había ganado dos series Mundiales con Los Piratas de Pittsburgh, se consolidó como uno de los mejores jardineros derechos de la historia y uno de los doce de “Guantes de Oro”.

Fue el primer latinoamericano considerado un ejemplo a seguir, por su esfuerzo, disciplina, liderazgo, empeño y emprendimiento desde muy pequeño hasta llegar a ser una estrella de las grandes de ligas de beísbol en Norteamérica

Nicaragua rinde homenaje y mantiene vivo su nombre y legado. Cada escuela, clínica, hospital o estadio de beisbol, recuerda la hazaña, de cómo al final el pelotero portorriqueño de 38 años de edad ofrendó su vida por el prójimo, por los nicaragüenses.

Periodista: Celia Méndez