Partera y artesana a los 113 años

Su conocimiento empírico de partera ha hecho que sus manos traigan a la vida a cientos de nicaragüenses, en Estelí, una comunidad entera y las aledañas conocen a doña Clementina López, doña Clemen a como le suelen decir, el primer rostro que vieron en su vida esas cientos de personas.

Clemencia López Dormus, nació en las montañas de Estelí, un 23 de noviembre del año mil novecientos cuatro, ninguna lápida lleva su nombre, esta mujer está apunto de cumplir 114 años y es la persona más conocida de la comunidad Puertas Azules, a 25 km al oeste de Estelí.

Aunque su mente está totalmente lúcida, no recuerda cuantos años trabajó como partera, tampoco la cantidad de mujeres que asistió o niños que ayudó a nacer, lo que sí recuerda con orgullo, es que nunca ganó un córdoba por realizar esa labor.

Ser partera, es un oficio que se realiza desde la antigüedad, asistir a las mujeres a la hora del parto, más que un trabajo es una vocación donde queda demostrado el amor por la vida.

“Cuando era chavala aprendí de un médico, un gringo que andana aquí, me dijo; vení Clemencia, vení aprende para que luego le ayudes a los tuyos con lo que Dios te ha dado, y así fue, yo no le cobré nunca a ninguna mujer, pero mire la recompensa que Dios me ha dado, voy para los 114 años y creo que aguanto unos cinco más”, aseguró.

Vive sola en una casa humilde, el fogón de su cocina produce el calor y el humo que inunda su casa todo el día, ella misma hace sus quehaceres, limpia, lava y cocina, con una sonrisa en su rostro mostró algunas libras de maíz, “cuando ustedes se vayan voy a nisquesar este maíz y voy hacer un montón de tortillas”.

Parió 14 hijos, solo tres varones le sobreviven, no sabe cuantos nietos, bisnietos y tataranietos tiene, lo que si puede decir es que su familia crece muy rápido.

Doña Clemencia dedicó su vida a cuidar de su familia, a María Barrera, la nieta que le acompañaba durante la entrevista, ella la crió, su mamá pereció durante el parto, y fue entonces doña Clemencia quien la crió como a otro de sus hijos, le dió el pecho hasta los 7 años.

“Yo ya estoy vieja y mis hijos me pasan algo y algo mis  nietos, pero yo no soy de los que andan estirando la mano”, comentaba la anciana mientras enseñaba los canastos que elabora por encargo con sus propias manos y recordaba los tipos de trabajo que realizó en su larga vida, aunque fue enfática al asegurar en que trabajó de todo, menos en el campo, porque eso no era lo suyo.

La médico del lugar asegura que pocas veces llega a pasar consulta, “es una mujer muy sana, si viene es por enfermedades comunes o por dolores en las articulaciones, generalmente ella se cura sola con té de hierbas que sabe preparar” aseguró la doctora Karen Esquivel.

Esta anciana asegura que nunca se maquilló, ni usó aretes, tampoco fumó, ni consumió bebidas alcohólicas, tan solo se alimentó bien y se encomienda a Dios todos los días su vida y tratar de ser feliz.

Clemencia López, es una anciana con mucha energía y agilidad, es de carácter agradable, considerada una madre para todos en la comunidad, invitó a celebrar sus 114 años el próximo 23 de noviembre y se despido diciendo;  “y si me voy antes, ahí me paso despidiendo de ustedes, les voy a decir: adiós pues, allá los espero”.

Periodista Héctor Calero.