Un niño con enfermedad terminal muere en los brazos de un Santa Claus

Las historias con el famoso personaje navideño “Santa Claus” no siempre tienen un final feliz. A veces, las personas se preocupan más por los regalos que por el verdadero sentido de la época.

La de Eric Schmitt-Matzen sin duda, será una historia que le sacará las lágrimas:

Su larga barba y pelo blanco le sirven de mucho y por eso en este mes trabaja como Santa. Hace algunos días lo llamaron de un hospital, para que visitara a un niño de 5 años con una enfermedad terminal, que estaba internadoen cuidados intensivos.

El pequeño estaba muy mal y su último deseo era ver a Papá Noel. Una enfermera amiga de Eric lo llamó para que le cumpliera el último deseo a un paciente.

“Le dije, ‘bien, solo debo ponerme el traje de Santa’ Ella dijo: “No hay tiempo para eso. Sus tirantes de Santa son lo suficientemente buenos. Ven ahora mismo”, recordó.

La madre del niño le dio un regalo  para que se lo entregara al pequeño y a él se le hizo un nudo en la garganta.

“Comprendí la situación, así es que le dije a todos: ‘si piensan que van a perder la compostura, por favor, salgan de la habitación. Si los veo llorando, voy a quebrarme y no podré hacer mi trabajo”, dijo Eric al diario Knoxville News Sentinel.

Su enfermedad no le impidió abrir el regalo que le dio Santa con mucha alegría.

“Cuando entré, estaba acostado allí, tan débil que parecía que estaba a punto de dormirse. Me senté en la cama y le dije: ‘No hay manera de que te pierdas la Navidad. Eres mi duende número uno’. Miró hacia arriba y dijo: ‘¿soy yo? ‘. Le dije: ‘¡Claro!’”, expresó.

Inmediatamente el niño le preguntó si lo podía ayudar, pues había escuchado que moriría.

“’Dicen que me voy a morir’”, me dijo. ‘¿Cómo puedo saber cuando llegue adonde voy? ‘”, añadió.

Santa lo abrazó y antes de preguntarle qué necesitaba, el niño dio su último suspiro.

Su madre ingresó a la habitación llorando desesperada pero ya era tarde.

“Todo el mundo fuera de la habitación se dio cuenta de lo que pasó. Su madre corrió. Ella estaba gritando, ‘No, no… ¡todavía no!’ Le di vuelta a su hijo y me fui de ahí tan rápido como pude”, reconoció.

Santa pudo dibujar una sonrisa en el niño pero su corazón quedó destrozado. Corrió hasta su auto y lloró todo el camino de regreso a su casa.

“Yo lloraba tanto que en un momento tuve dificultad para ver el camino y conducir”, expresó.

Eric estuvo 4 años en el ejército pero reconoce que nunca había sufrido tanto por algo. 

“He visto muchas cosas. Sé que las enfermeras y los médicos están acostumbrados a ver ese tipo de cosas todos los días, pero no sé cómo pueden tomarlo”, apuntó.

Agencias

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