¿Por qué los hombres somos idiotas ante las mujeres?

Muchos hombres no entienden de consentimiento y le temen a una mujer con poder de decisión. ¿Por qué?

dawson-crying¿Has visto cómo algunos hombres reaccionan al rechazo de una mujer con el nivel de madurez de un niñito al que le quitan un juguete? Bueno, eso es porque lo que aprendemos de niños es muy difícil de desintalar cuando somos adultos. Y una cosa gigantesca que nos han instalado desde niños es la idea de que a cada uno de nosotros se nos otorgará al final una guapísima y bella mujer. Es nuestro derecho.

Esto lo hemos aprendido en casi todas las películas, series y telenovelas que hemos visto. En cuyas historias, la mujer casi nunca tiene poder de decisión. No importa la compatibilidad, no importan las relaciones anteriores, no importa nada. Si el héroe de la historia logra su meta, su premio es su hembra favorita. Claro, la chica en la historia a veces lo rechaza, a veces parece que tiene algún tipo de voto en la decisión, pero nosotros como audiencia sabemos que el héroe al final «obtendrá a la chica». Si no la obtiene, nos sentimos estafados. Como que el contrato ha sido violado. Hasta podemos decir que la película estuvo mala, o que la chica era una idiota.

Todos los hombres nos consideramos los héroes de nuestra propia historia (lo admitamos o no). Y por eso resulta frustrante (tan frustrante que a veces se puede hasta llegar a la violencia), cuando no se nos da lo que se nos debe. Estas mujeres, al decidir por ellas mismas, nos lo están negando. Por eso es que muchos chavalos se asustan cuando se dan cuenta que al comprar regalos o hacer detalles a una mujer, no les garantiza romance. Por esta razón el insulto más frecuente de nosotros hacia ellas es: «zorra», «perra» o «playo», no porque nos moleste que las mujeres tengan sexo, sino porque sentimos que se lo están dando a otra gente cuando en realidad nos lo deben a nosotros.

Y es peor que eso. Muchas películas nos enseñan que al acercarnos de forma forzada hacia una mujer, hará que nos amen. El héroe busca a la chica, la chica le dice que no. El insiste. Ella repite que no. El sigue insistiendo, hasta que le roba un beso. Si ella lo abofetea, ella es la mala, si ella lo besa, es porque el fue inmensamente romántico e inevitablemente la enamoró. ¿Cuántas veces no hemos visto besos así en las películas y nos resulta hasta lindo? Nos han enseñado que eso está bueno. Forzado.

Muchos ahorita piensan: «Pero o sea, es que también un beso robado es rico, es emocionante». SI, CUANDO AMBOS LO DESEAN ES BUENÍSIMO. Pero NO cuando uno lo desea y la otra persona te ha dejado muy claro que preferiría limpiar la calle con la lengua después de un hípico en vez de besarte. O sea, todavía confunden un beso inesperado con uno indeseado.

Entonces nosotros, para no dañar nuestra dignidad, sentimos que «a las mujeres les gusta ser perseguidas, hacerse las difíciles». Es el mismo problema, nos sentimos héroes y creemos que cualquier rechazo es simplemente un paso natural que inevitablemente nos llevará hacia conseguir la chica. Toda persona que en este momento esté leyendo y diga: «Pero o sea, uno tiene que ser perseverante», no conoce el camino que lleva de la insistencia al hostigamiento al acoso. Y parece que no tiene idea de lo que significa consentimiento.

La libertad femenina es intimidante y peligrosa en la mente de muchos hombres. Porque les hace saber que al final, la chica linda no está obligada a quedarse con ellos. No está obligada a nada. Ni siquiera a hacerles caso. Ni a lavarle los platos ni a abrirle las piernas.

Por eso el término FEMINAZI es tan común. Porque hemos pasado tanto tiempo condicionados a que las mujeres están en deuda con nosotros, que cuando reclaman sus derechos nos suena como a imposición dictatorial y déspota. Como que se volvieron locas de repente.

El feminismo no es una preferencia hacia las mujeres. Es una anti-preferencia hacia los hombres, la cual ha persistido por más de 10 mil años de civilización hasta nuestros días. ¿Se asustan por cómo las mujeres hoy en día se rebelan y hablan tan abiertamente de su sexualidad? Pues yo me asusto de cómo pudimos vivir en un sistema tan desigual por tanto tiempo y habernos dado cuenta hasta muy recientemente de lo jodido que era.

Todo también se relaciona a este juego de roles de género. Donde el hombre tiene el control y la mujer obedece. Pero los tiempos cambian. Las mujeres ahora van conociendo mejor su derecho a ser libres para decidir.

Olvídense de la belleza física. La cualidad que más resalta en una persona es su libertad. Ojalá las revistas mostraran eso en sus portadas.

Ricardo Zambrana

 

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