Crean una piel para robots que es sensible a la temperatura

Inspirados en la piel de una serpiente, que capta la temperatura de los animales de sangre caliente, un grupo de científicos inventó una piel para robots humanoides, que podría ayudar a una interacción más eficiente con los humanos.

Un equipo científico ha creado una nueva piel artificial con la idea de usarla en robots humanoides. Consiste en una película sensible al calor que podría permitir que los robots detecten cuando los humanos están cerca, como lo hacen las víboras de foseta (Crotalinae) para cazar a sus presas de sangre caliente, informa New Scientist.

La capa flexible y transparente está hecha de pectina, un material vegetal de bajo costo que se usa normalmente para hacer cuajar alimentos como la mermelada. A diferencia de los electrónicos convencionales, y de manera similar a las membranas naturales de la piel de las serpientes, este material depende de corrientes de iones en lugar de electrones para detectar las variaciones de temperatura.

La película puede percibir cambios de temperatura tan leves como 10 milikelvin, una sensibilidad que dobla la de la piel humana. Puede detectar el calor emitido por el cuerpo de un conejo a un metro de distancia. Para comprobar esto, los investigadores calentaron un oso de felpa en el microondas y pusieron cerca de la membrana a diferentes distancias. Los cambios de temperatura hacen que la resistencia de la piel artificial varíe. La temperatura es captada por electrodos que están en los bordes de la película y es enviada como información a un computador.

Si el cuerpo entero de un robot se viste con esta membrana, puede llegar a tener una sensibilidad termal que abarque un radio de 360°, explica  a Gizmodo Raffaele Di Giacomo, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, en Suiza, quien lideró el estudio. Esto podría ayudar a que las máquinas naveguen, por ejemplo, por áreas pobladas sin toparse con las personas, o ayudar en la búsqueda y rescate de humanos entre escombros o ambientes llenos de humo. También podría servir para evitar que los robots se dañen y sean más útiles para las personas. Un robot asistente podría necesitar saber si una taza de té está muy caliente para acercarla a un humano, por ejemplo.

Para Di Giacomo, es clave ayudar a los robots a que aprendan sobre el ambiente que los rodea. “Lo más importante de combinar la inteligencia artificial (IA) con los robots humanoides, es que es que esta IA necesita darse forma a través de los sentidos, como nosotros”. “Necesitas proveer de un feedback de sensibilidad total, de manera que la IA pueda construirse una imagen del mundo”.