El impresionante volcán Cerro Negro se ha vuelto un atractivo turístico

Nació en la madrugada del 13 de abril de 1850, siendo uno de los más recientes partos de la historia volcánica del planeta, en medio de temblores, ruidos subterráneos, y proyecciones de lava. Es uno de los pocos volcanes históricos del mundo.

El Cerro Negro se ubica en el departamento de León, a 25 kilómetros al este de la cabecera departamental del mismo nombre y tiene 726 metros de altura sobre el nivel del mar. Su nombre proviene de su color.

Su capa de arena y rocas volcánicas han atraído a importantes deportistas internacionales deseosos de realizar nuevos desafíos. Muchos practican el ‘sandboarding’, también conocido como surf volcánico o volcano boarding, el que consiste en descender a bordo de una tabla estilo ‘surf’ sobre la arena.

Este deporte en el que el turista se monta sobre una tabla, generalmente sentado, y se desliza sobre las faldas del volcán hasta alcanzar velocidades extremas, se comenzó a practicar en Nicaragua a inicios de este siglo, desde entonces se continúa prácticando.

Al menos 3.000 turistas extranjeros visitan por mes el Volcan Cerro Negro.

Otro aspecto muy importante que es que Escalar el Cerro Negro no es como escalar cualquier otro volcán en Nicaragua. La subida es empinada y difícil; pero esto no es impedimento para la decena de turístas que le visitan a diario.

Un nuevo y extremo atractivo

Hace apróximadamente un año la cooperativa Pilas-El Hoyo se decidió a ofrecerle una nueva experiencia a los turistas y así fue como se instaló el canopy, un deporte también extremo que ha llamado la atención de los visitantes nacionales y extranjeros.

Para este nuevo servicio en el Complejo Volcánico y Reserva Natural, se cuenta con un equipo de cinco jóvenes dispuestos a brindar las instrucciones para que la aventura viva apasionadamente.

Los guías turísticos están debidamente capacitados para brindarte una atención de calidad.

Cabe destacar que el Cerro Negro aunque ha presentado erupciones en más de 20 ocasiones estas no han sido perjudiciales para la población de sus alrededores y menos para sus tierras, y por el contrario ha fertilizado la llanura en la cual se cultiva naranjas, maíz y yuca, entre otros productos.

AMELIA

Amelia Calderon

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