¿Cómo prevenir los accidentes desde el colegio?

No se necesita ninguna ciencia para saberlo. Una de las mejores formas de prevenir accidentes de tránsito a largo plazo (y muchos otros problemas) es enseñándole a nuestros hijos a respetar la fila en el colegio.

¿Por qué?

Hablemos primero de uno de los mayores problemas que hay en nuestras calles: Se están congestionando cada vez más. Obvio, cada vez hay más vehículos en circulación. El tiempo que tardabas hace 5 años en ir de tu casa al trabajo, ha aumentado considerablemente. Por mucho que el cambio haya sido gradual, uno no termina de adaptarse. Y por eso uno va todo el tiempo apurado. Porque salís creyendo que tardarás lo mismo que antes. Eso ya no es así.

La frustración de los embotellamientos, avanzar a paso muy lento o ver que otras personas se están adelantando, es una de las cosas que MÁS contribuye a que uno también intente adelantar de forma inapropiada. No solamente de forma descortés, sino a veces de forma ilegal, haciendo maniobras indebidas o metiéndonos en carriles prohibidos. Es el típico comportamiento de: “Otros lo están haciendo y se salen con la suya, así que lo haré yo también. No quedaré como baboso. Además no me va a pasar nada.”

El lugar donde esto comienza es justo en el colegio. Y por eso las filas son sumamente importantes. Porque ponen al niño por primera vez en situaciones similares que luego enfrentará durante toda la vida, no solamente en las calles.

Obligar a un niño a hacer fila puede ser fácil y funcionará en el momento. Pero enseñarle a respetar el orden de la fila es lo complicado y es lo que más trabajo necesita. Ahí debemos enfocar nuestro esfuerzo.

Cuando los niños hacen y respetan las filas aprenden que hay un orden necesario para hacer las cosas, que todos debemos de respetar el lugar de quienes van adelante nuestro. Aprenden a valorar su tiempo y el de todos los demás y que mientras más se respete el orden, menor será el tiempo de todos (no solamente el individual). Aprenden a controlar su frustración e impaciencia, manejar la tolerancia al tener que esperar que el de adelante se tarde mucho. Y también uno aprende a negociar con el que se quiere meter en la fila o con quien tiene más urgencia que yo y pide que lo adelanten.

Hacer fila para esperar nuestro turno de atención en un banco, en una entidad pública o en la caja de un supermercado, son actividades cotidianas que haremos siempre. Y así como se espera una atención rápida, la clave para que el sistema funcione es que las personas respetemos la fila. Lo mismo sucede con el tráfico. El niño al aprender a hacer fila, crecerá como un adulto capaz de respetar el carril de circulación manteniéndose en fila a medida que avanza. Evitando maniobras inspiradas por la frustración, el apuro y el sofoque y más bien comportándose con autocontrol, civismo y solidaridad.

Estas enseñanzas son puntos de disciplina que marcan el comportamiento humano y se aplican en el día a día. Aprender a tener esa disciplina y respeto al tiempo de los demás, lleva también al respeto personal y con los semejantes. Aquí nos encontraremos dimensionando el potencial humano.

Claro, hay muchas cosas más que un niño debe aprender para ser un mejor ciudadano, también hay muchos otros factores que influyen en el comportamiento temerario en las calles (el sentido de impunidad que hace que algunos se sientan protegidos o indestructibles, para dar un ejemplo), pero aquí hay un punto clave en su desempeño a la hora de compartir tiempo y turno con los demás.

Los niños necesitan aprender a hacer fila y necesitan que se les enseñe porqué es importante hacer fila. Si hacemos eso y sumamos la enseñanza de educación vial, nuestros hijos no serán testigos de las tragedias que estamos viendo en nuestras carreteras todos los días.

Ricardo Zambrana.

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